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Preparar una oposición requiere tiempo, constancia y una estrategia clara. En el caso de Correos, además, es importante conocer bien cómo han funcionado sus procesos de selección, qué puestos se han ofertado y qué aspectos pueden influir en el resultado final.

La última gran convocatoria resuelta por Correos contó con 7.757 puestos de personal laboral fijo y contempló puestos de reparto, agente de clasificación y atención al cliente. Las pruebas se celebraron el 7 de mayo de 2023. Estos datos permiten hacerse una idea de la dimensión que pueden alcanzar los procesos de ingreso de la compañía, aunque las características de futuras convocatorias deberán comprobarse siempre en sus correspondientes bases oficiales.

Si estás pensando en preparar oposiciones Correos, empezar con antelación puede darte margen para estudiar de forma progresiva, realizar test, repasar y llegar a la prueba con mayor seguridad.

¿Por dónde empezar a preparar las oposiciones de Correos?

Uno de los errores habituales es comenzar directamente a memorizar sin conocer primero cómo funciona el proceso.

Antes de abrir el primer tema, conviene tener claras varias cuestiones:

  • Qué puestos te interesan.
  • Qué requisitos establece la convocatoria.
  • Qué contenidos tienes que estudiar.
  • Cómo funciona la prueba.
  • Qué méritos pueden valorarse.
  • Cuánto tiempo puedes dedicar realmente cada semana.

Correos ha utilizado en anteriores procesos un sistema que combina pruebas y valoración de méritos. Además, ha diferenciado entre puestos de reparto y agente de clasificación, por una parte, y atención al cliente, por otra.

Por eso es importante que la preparación se adapte al proceso correspondiente y no se base únicamente en información de convocatorias antiguas.

¿Cuánto tiempo necesitas para preparar Correos?

No existe un número de meses que garantice conseguir una plaza.

Una persona que lleva años estudiando oposiciones puede avanzar mucho más rápido que alguien que nunca se ha enfrentado a un examen de este tipo. Del mismo modo, quien trabaja ocho horas diarias tendrá que organizarse de manera diferente a quien dispone de buena parte del día para estudiar.

Como orientación, una preparación de entre 6 y 9 meses permite distribuir el estudio con bastante margen. No se trata de una duración oficial ni significa que sea imposible prepararse en menos tiempo.

Lo importante es que el calendario sea realista.

Por ejemplo, una persona que pueda dedicar unas 10 horas semanales acumularía alrededor de 40 horas de estudio al mes. En seis meses serían aproximadamente 240 horas.

No necesitas convertir la preparación en una carrera por acumular horas. Es preferible mantener un ritmo constante durante meses que estudiar intensamente durante unos días y abandonar después.

¿Cuántas horas estudiar a la semana?

Una buena referencia para una persona que trabaja podría ser intentar reservar entre 8 y 12 horas semanales.

Esto podría traducirse en una hora o una hora y media durante varios días laborables y una sesión algo más larga durante el fin de semana.

Pero estas cantidades deben adaptarse a cada situación.

Si solamente puedes estudiar cinco horas semanales, utiliza esas cinco horas. Si puedes dedicar 15, organiza esas 15.

Lo importante es que puedas mantener el calendario.

Un plan de 20 horas semanales que abandonas al cabo de dos semanas sirve de poco. Uno de ocho horas que mantienes durante meses puede ser mucho más efectivo.

Conoce primero los puestos de Correos

Antes de organizar el estudio también es interesante conocer a qué tipo de puesto quieres optar.

En el proceso de 7.757 puestos, Correos contempló funciones de reparto urbano y rural, tareas logísticas y atención al cliente en oficinas.

Reparto

Es probablemente la imagen más conocida del trabajo en Correos.

Las funciones están relacionadas con la distribución y entrega de correspondencia y paquetería. Dependiendo del puesto, el trabajo puede desarrollarse a pie o mediante vehículo.

Para determinados puestos de reparto pueden existir requisitos específicos, por lo que siempre hay que comprobar las condiciones de la convocatoria.

Agente de clasificación

Estos profesionales trabajan principalmente en la organización y tratamiento de los envíos.

El objetivo es que cartas, paquetes y otros productos sigan correctamente el circuito logístico hasta llegar a su destino.

Es un trabajo diferente al reparto porque buena parte de la actividad se desarrolla dentro de las instalaciones de Correos.

Atención al cliente

En este caso, el trabajo se desarrolla principalmente en oficinas y existe un contacto directo con los usuarios.

Las funciones pueden incluir la admisión de envíos, entrega de determinados productos, información sobre servicios y diferentes gestiones relacionadas con la actividad de Correos.

Conocer estas diferencias puede ayudarte a decidir hacia dónde orientar tu preparación.

Organiza el temario por bloques

Estudiar pensando continuamente en todo lo que queda pendiente puede generar sensación de agobio.

Una estrategia más sencilla consiste en dividir el contenido en bloques pequeños.

En lugar de pensar “tengo que aprender todo el temario”, establece objetivos semanales.

Por ejemplo:

“Esta semana terminaré este bloque y repasaré el anterior.”

Ese objetivo es mucho más manejable.

También puedes clasificar los contenidos según su dificultad:

Fáciles: los recuerdas con poco esfuerzo.

Intermedios: necesitas repasarlos periódicamente.

Difíciles: acumulas errores o te cuesta diferenciarlos.

Esta clasificación permite dedicar más tiempo a aquello que realmente necesitas mejorar.

No intentes memorizar todo en la primera vuelta

La primera vuelta al contenido debería servir principalmente para comprender.

Si intentas recordar hasta el último detalle desde el primer día, probablemente avanzarás demasiado despacio.

Puedes trabajar en diferentes fases.

Primera fase: comprensión

Lee los contenidos y asegúrate de entender los conceptos principales.

Subraya únicamente lo realmente importante y empieza a identificar términos que puedan confundirse.

Segunda fase: memorización

Una vez conoces la estructura del contenido, comienza a trabajar los detalles.

Aquí pueden resultar útiles esquemas, resúmenes, tarjetas de memoria o preguntas cortas.

Tercera fase: repaso

El objetivo es volver sobre lo estudiado antes de que empiece a olvidarse.

Cada nueva vuelta debería resultar algo más rápida que la anterior.

Cuarta fase: test y simulacros

Conforme se acerque la prueba, la práctica debe ganar protagonismo.

El candidato ya no necesita únicamente demostrar que reconoce un concepto cuando lo lee. Debe ser capaz de identificar la respuesta correcta entre varias alternativas y hacerlo dentro del tiempo disponible.

Los test son una parte fundamental de la preparación

No deberías esperar a terminar todo el contenido para empezar a realizar preguntas.

Los test sirven para estudiar.

Después de terminar un bloque puedes hacer un pequeño cuestionario y comprobar qué has entendido realmente.

Si obtienes un resultado bajo, no significa necesariamente que estés preparando mal la oposición. Significa que has localizado contenidos que necesitan más trabajo.

Eso es precisamente lo útil del test.

A medida que avances, puedes aumentar progresivamente el número de preguntas.

En lugar de obsesionarte con realizar miles de ellas, presta atención al porcentaje de aciertos y, especialmente, a los errores que repites.

Utiliza un cuaderno de errores

Una herramienta sencilla y muy útil consiste en crear un documento exclusivamente para los fallos.

No es necesario copiar todas las preguntas que contestas mal.

Anota aquellas que revelan un concepto que no dominas o una confusión que se repite.

Por ejemplo:

“Confundo producto A con producto B.”

“Revisar condiciones de este servicio.”

“No recuerdo este plazo.”

“Repasar este procedimiento.”

Cuando tengas 20 o 30 errores registrados, tendrás prácticamente un pequeño temario personalizado con tus puntos débiles.

Repasarlo periódicamente puede resultar más productivo que volver a estudiar desde cero contenidos que ya dominas.

¿Cuántos test conviene hacer?

No existe una cifra mágica.

Puedes empezar con varios test pequeños cada semana y aumentar la frecuencia conforme avances.

Una referencia sencilla podría ser realizar entre 100 y 200 preguntas semanales durante una fase intermedia de la preparación.

En unas 20 semanas representarían entre 2.000 y 4.000 preguntas.

No es necesario alcanzar estas cantidades para aprobar ni hacer más preguntas garantiza conseguir plaza. Son simplemente cifras orientativas para entender que la práctica regular puede acumular un volumen considerable sin necesidad de realizar cientos de preguntas cada día.

Lo realmente importante es corregirlas.

Si realizas 100 preguntas y fallas 20, esas 20 deberían recibir más atención que las 80 que ya conocías.

Mide tu evolución sin obsesionarte con las cifras

Es útil disponer de algún indicador objetivo.

Puedes realizar periódicamente un test similar y apuntar el resultado.

Imagina esta evolución:

Primer test: 62 % de aciertos.

Un mes después: 71 %.

Dos meses después: 78 %.

Más adelante: 84 %.

No significa que un 84 % garantice una plaza. Las condiciones del proceso y la competencia pueden variar.

Pero sí demuestra que tu preparación está avanzando.

Si durante varias semanas tus resultados permanecen estancados, quizá sea el momento de cambiar alguna parte del método.

¿Cómo preparar Correos trabajando?

Compatibilizar trabajo y oposición es perfectamente posible, pero obliga a ser realista.

No planifiques según el tiempo que te gustaría tener. Hazlo según el tiempo que realmente tienes.

Si llegas a casa cansado después de trabajar, quizá sea más efectivo realizar una sesión de 60 minutos bien aprovechada que obligarte a estudiar tres horas sin concentración.

También puedes reservar tareas diferentes según el momento del día.

Cuando estés más concentrado:

  • Estudia contenido nuevo.
  • Memoriza.
  • Trabaja los temas más complicados.

Cuando tengas menos energía:

  • Haz test cortos.
  • Repasa esquemas.
  • Revisa errores.
  • Utiliza tarjetas de memoria.

De esta forma aprovechas mejor cada momento.

La importancia de los repasos

Una preparación no puede consistir únicamente en avanzar.

Si estudias continuamente nuevos contenidos pero nunca vuelves sobre los anteriores, comenzarás a olvidar información.

Puedes establecer repasos semanales.

Por ejemplo, reservar una parte del fin de semana para revisar lo estudiado durante los últimos días.

También puedes realizar repasos más amplios al finalizar cada bloque.

No hace falta releer absolutamente todo. Los esquemas, preguntas y cuadernos de errores permiten acelerar este proceso.

Practica simulacros antes de la prueba

Los simulacros son especialmente importantes durante la recta final.

No es lo mismo contestar diez preguntas tranquilamente que enfrentarse a una prueba completa con tiempo limitado.

El simulacro permite trabajar tres elementos:

Conocimiento. Compruebas cuánto sabes.

Tiempo. Aprendes a distribuir los minutos disponibles.

Concentración. Te acostumbras a mantener la atención durante toda la prueba.

En el proceso celebrado en mayo de 2023, las pruebas tuvieron una duración de 110 minutos, tanto para reparto/agente de clasificación como para atención al cliente. 

Este dato pertenece a aquel proceso concreto y no debe darse por supuesto para futuras convocatorias, pero muestra por qué practicar durante periodos prolongados puede ser útil.

¿Qué hacer cuando un tema se te atasca?

No dediques días enteros al mismo contenido si no avanzas.

Marca el apartado y continúa.

Puedes volver a él unos días después con otra perspectiva.

También es útil identificar exactamente qué parte no comprendes.

“Este tema es difícil” aporta poca información.

“No consigo diferenciar estos tres productos” permite encontrar una solución.

Puedes crear una tabla comparativa, utilizar tarjetas o buscar una explicación diferente.

Divide siempre los problemas grandes en cuestiones pequeñas.

Evita estudiar con información desactualizada

Este punto es especialmente importante en Correos.

Los productos, servicios, procedimientos y condiciones de los procesos de ingreso pueden cambiar.

Por eso debes comprobar que el material utilizado corresponde al proceso que estás preparando.

Correos publica la información relativa a sus procesos de ingreso dentro de sus canales oficiales de Personas y Talento. En la convocatoria anterior, por ejemplo, fue publicando sucesivamente las bases, desarrollos, información de inscripción y datos relacionados con las pruebas.

Utiliza convocatorias anteriores para comprender cómo han funcionado los procesos, pero no des por hecho que todas sus condiciones se repetirán.

¿Es mejor estudiar solo o con una academia?

Depende de tu capacidad de organización y de la experiencia que tengas preparando exámenes.

Estudiar por libre puede ser una opción si eres disciplinado, sabes organizar el contenido y puedes mantenerte al día de las novedades.

Una academia puede resultar interesante para quienes prefieren tener una estructura ya organizada.

Antes de elegir, fíjate en aspectos concretos:

  • Actualización del material.
  • Disponibilidad de test.
  • Simulacros.
  • Clases en directo o grabadas.
  • Resolución de dudas.
  • Seguimiento del alumno.
  • Flexibilidad horaria.

No existe una academia que pueda garantizar una plaza.

La preparación individual seguirá siendo determinante.

Lo importante es elegir un sistema que puedas mantener durante meses.

Los méritos también deben tenerse en cuenta

Otro aspecto importante es comprender que en anteriores procesos de Correos no todo se ha reducido al resultado de una única prueba.

En la convocatoria de 7.757 puestos se establecieron fases de prueba y valoración de méritos. (CorreosAttachment.tiff)

Esto significa que el candidato debe conocer desde el principio cómo se calcula la puntuación del proceso al que pretende presentarse.

Los méritos concretos y su valoración pueden modificarse entre convocatorias, por lo que no conviene estudiar baremos antiguos como si fueran definitivos.

Cuando se publiquen las bases correspondientes, revisa este apartado detenidamente.

Cuidado con comparar tu ritmo con otros opositores

En grupos y redes sociales encontrarás personas que dicen estudiar seis horas diarias, realizar cientos de preguntas o haber terminado varias vueltas al contenido.

Eso no significa que tú debas hacer exactamente lo mismo.

Cada candidato parte de una situación diferente.

Una persona puede disponer de todo el día y otra tener trabajo, hijos u otras responsabilidades.

Compara tus resultados contigo mismo.

Si hace un mes obtenías un 65 % en tus test y ahora estás cerca del 80 %, estás progresando.

Ese dato es mucho más útil que saber cuántas horas estudia otra persona.

Cómo organizar el último mes

Las últimas semanas no deberían utilizarse para volver a empezar desde cero.

Si has seguido una preparación constante, esta fase puede centrarse principalmente en:

  • Repasar.
  • Realizar test.
  • Practicar simulacros.
  • Revisar errores.
  • Reforzar contenidos difíciles.

Intenta llegar a las últimas semanas con todo el contenido visto al menos una vez.

Así podrás dedicar la recta final a consolidar conocimientos en lugar de descubrir temas completamente nuevos.

También conviene mantener una rutina razonable de descanso.

Estudiar hasta altas horas de la madrugada durante los días anteriores puede perjudicar la concentración.

Una planificación sencilla puede ser suficiente

No necesitas una hoja de cálculo con 50 indicadores.

Puedes controlar tu preparación con cuatro datos:

Horas estudiadas durante la semana.

Contenidos terminados.

Resultado aproximado de los test.

Temas que necesitan repaso.

Con estos cuatro elementos puedes saber perfectamente si estás avanzando.

Una revisión semanal de diez minutos puede ser suficiente para ajustar la siguiente semana.

Si tenías previsto estudiar ocho horas y solamente has conseguido cinco, adapta el calendario.

No intentes recuperar todo inmediatamente añadiendo jornadas imposibles.

La constancia importa más que un día perfecto

Habrá días en los que estudies mucho y otros en los que apenas puedas avanzar.

Forma parte del proceso.

Lo importante es observar el resultado a medio plazo.

Dos horas extraordinarias un martes tienen poca importancia comparadas con mantener una rutina durante seis meses.

Precisamente por eso, cuando empieces a preparar oposiciones Correos, intenta construir un horario que puedas cumplir incluso durante las semanas complicadas.

Si tienes más tiempo, podrás aumentar el ritmo. Si aparece una semana difícil, mantén al menos un mínimo de estudio y retoma después la planificación habitual.

Empieza antes de sentirte preparado

Muchas personas esperan a tener la fecha de examen para comenzar a estudiar seriamente.

El problema es que, cuando llega una convocatoria, comienza también una cuenta atrás.

Empezar antes permite trabajar con menos presión y construir progresivamente una base.

Eso no significa estudiar información antigua como si fuera definitiva.

Significa conocer cómo funciona Correos, adquirir hábitos de estudio, familiarizarte con los contenidos y estar preparado para adaptar el material cuando se publiquen las condiciones oficiales.

En un proceso anterior de gran tamaño, Correos llegó a convocar 7.757 puestos de personal laboral fijo. Es un buen ejemplo de las oportunidades que puede llegar a generar un proceso de ingreso, pero también de la importancia de llegar preparado cuando aparece una convocatoria.

Preparar Correos con una estrategia realista

Una buena preparación no necesita estar llena de cifras ni de objetivos imposibles.

Necesita continuidad.

Estudia de forma regular, introduce test desde las primeras fases, repasa lo aprendido, registra tus errores y aumenta progresivamente la práctica conforme se acerque el examen.

Sobre todo, utiliza siempre información actualizada.

Las convocatorias anteriores sirven como referencia, pero las futuras bases serán las que determinen los requisitos, pruebas, méritos, puestos disponibles y demás condiciones del proceso.

Preparar Correos puede convertirse en un proyecto de varios meses. Tener una estructura clara desde el principio hará que cada hora de estudio tenga un objetivo y evitará que llegues a la recta final con la sensación de haber estudiado mucho pero sin saber realmente qué dominas.